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El blog de Hector Grave

De una Galaxia muy, muy lejana…

6 Febrero 2017, 17:02pm

Publicado por Hector Grave

Lo recuerdo como si fuera ayer. Estaba viendo “La Guerra de las Galaxias” (porque la pendejada esa de nombre “Episodio IV: Una Nueva Esperanza” no se usaba y las películas simplemente no se llamaban así). La vida era más sencilla, había menos CGI y todo era mejor.

Obi-Wan se fue a bajar el switch del rayo ese que les impide despegar (el “Tractor Beam”) y Luke y Han se fueron a rescatar a la Princesa Leia de la cárcel esa donde la tenían (quien por cierto fue también la primera mujer que cuando niño me hizo levantar una ceja y decirme “ah cabrón…” con todo y la cosquilla propia de la situación y aunque entonces no lo sabía, de la edad…). Y en medio de toda la acción, luego de verla fácilmente unas veinte veces antes (no es mentira, es quizá la película que más he visto en mi vida) me hice la terrible y pendeja pregunta:

“¿Quién chingados puso el pinche switch hasta allá arriba?”

Y por pendeja que parezca la pregunta, fue fundamental, porque cambió mi apreciación de ese universo desde ese momento y para siempre.

Y la volvía a ver y me volvía a parecer obvio y molesto.

¡Puta madre! ¿Cómo puede ser que el pinchi apagador ese esté literalmente al borde de un abismo? ¿Quién será el pobre pendejo al que mandan a prenderle? ¡Debe de ser el peor pinchi trabajo – literalmente - de la galaxia!

Y como toda la ficción y la fantasía, la destrozas al momento de cuestionarla.

Desde ese momento la empecé a diseccionar mamada tras mamada.

Me comenzó a saltar a la vista lo obvio e infantil, lo irracional y lo simplemente pendejo y una tras otra las fui acumulando en mi memoria, para pasar  a formar parte de mi adoración por toda esta fantasía.

Porque lejos de desacreditarla, todo esto la volvió más que nunca parte mía.

Y así, se formó y todavía hasta la fecha (porque acabo de ver la más que magnífica Rogue One) la siguiente lista. Tengo más, infinitamente más, ya les contaré otro día.

 

En una Galaxia muy, muy lejana…

 

Algo pasa con los Ingenieros del Imperio que no conocen los putos barandales.

Es como si tuvieran que conectar dos puntos a una altura vertiginosa y con su ingeniería súper chingonsísima capaz de viajes interestelares dijeran:

- “Señor: tenemos que conectar con el otro lado de la base, porque la cagamos en el diseño y dejamos un abismo de 122 metros y medio justo en medio…”

- “¿Justo en medio?”

- “¡Sí señor! ¡Justo en medio! Ahí donde también pusimos el reactor súper nuclear ese que si le pegan con una resortera nos carga la chingada en mil pedazos!”

- “¡Muy bien Oficial Pasante de Ingeniería! Vamos a  hacer un puto puente SIN columnas físicamente imposible, de un puto metro de ancho de aquí hasta allá…y lo vamos a hacer retráctil, para que sea fácil de trapear…”

- “¡Pero Señor! ¿Qué pasará si dos personas se encuentran en medio? ¡No podrán pasar!”

- “¡QUE TOMEN TURNOS PASANTE! ¡ESTO ES EL IMPERIO!”

Y así acabaron con puros pinchis puentes ALTISIMOS más delgados que banquetas de pueblo mágico y SIN putos barandales.

Su diseño es tan favorecido por los malos que hasta el mismísimo Darth Vader le mandó poner unos a su castillo-fortaleza-maligna-de-campo esa en el planeta Mustafar, según vimos hace poco en Rogue One.

 

Pueden saltar a la velocidad de la luz y tienen inteligencia artificial: pero no conocen el puto circuito cerrado.

Esto lo razoné tocando el timbre en casa un amigo cuando descubrí que tenían junto al interfono una puta cámara de video. En los ochentas esa madre era no solamente un milagro tecnológico sino el colmo de la puta opulencia, según mi mentecilla infantil.

De hecho: toda la puta película de la Guerra de las Galaxias se vendría abajo si hubieran tenido unas pinchis camaritas apuntando a la cochera y a las habitaciones (como cualquier pendejo de ADT ALARMAS les hubiera recomendado.)

A lo mejor las alarmas no son un buen negocio en una Galaxia muy, muy lejana…

O a lo mejor no hubo presupuesto, porque todo se lo acabaron en mármol galáctico negro muy brillante para los pisos y los baños.

Así nos pasa a todos, quemando las naves en puto Interceramic para que luego no alcance para lo más pinchi básico…

 

El mejor escondite de la Galaxia

Los androides escaparon en una cápsula que CASI es destruida, solo que un oficial super pendejillo con mentalidad de eficiencia tipo BPO- Shared Services decidió NO desperdiciar un pinchi disparo pedorro porque la cápsula no traía a bordo “señales de vida...”

Y sin embargo luego a bordo de la mismísima Estrella de la Muerte nuestros héroes se esconden en unas pinchis bodegas bien pinchurrientas a bordo del Millenium Falcon que descubres simplemente levantando la puta lámina del piso.

Van, los buscan y no los encuentran:

- “¿Qué pasó?”

- "¡Saaaaaaabe!"

- "¡Infórmale al Almirante Ozzel antes de que se lo cargue la chingada y nos lo cambien oooootra vez!"

- "¡Sí señor!"

Y se van.

Luego ponen a un par de pendejos a hacerle guardia a la puertota abierta, por mientras.

¿No era más fácil cerrar la puta puerta y ponerle seguro? ¿Mandarla al deshuesadero Imperial? ¿Vendérsela a los Jawas esos del tianguis de carros de enfrente del Tapatío?

En vez de todo esto se dejaron infiltrar de la manera más pendeja.

Todo esto es como si un pinche cuico te para en la noche en Periférico y por dentro de la camioneta vas y te escondes en la cajuela. Cuando llega a la ventana a hacértela de pedo: SORPRESA.

- "¡NO MAMES! ¡SE ESFUMÓ!"

Y se va, guardando sus folios, bien triste.

- "Ni pedo…ya los atraparé para la otra…”

 

 

¿Para qué chingados son los AT-AT’s?

Están de huevos. Son por mucho mi vehículo espacial favorito y nada de esto cambia mi perspectiva, pero conforme fui creciendo me fue quedando más claro:

¿Cuál es el punto de estas mamadas?

O sea, tienes cruceros interestelares, tienes tanques, cazas, robots: ¿Neta necesitas el equivalente a una vaca robótica de veinticinco putos metros de alto que se desplaza – según vimos todos cuando Luke casi muere aplastado en la nieve – como a 6 kilómetros por hora?

Se ven de huevos sin embargo.

Es notorio que por ahí a uno le sale humo negro cuando lo putean los rebeldes (con el equivalente a arpones de pesca y cable de acero de 3 pinchísimas pulgadas por cierto).

O sea que, encima de ser una mega mamada poco práctica, bultosa y lenta: son de puto diésel.

Por eso echan humo más negro que camión DINA ganadero de los cincuentas en Plan de Barrancas.

Pero aún así aplastaron la base rebelde de Hoth.

Siempre quise un casco gigantezco como el del General Veers.

 

El Maestro Yoda y la relatividad del tiempo

El Yoda de “El Imperio Contraataca” está simple y sencillamente cagadísimo. Sí, trae bastón para caminar, pero también lo usa para ponerle de putazos a R2, le tira la comida y las herramientas al puñetas del Luke, se ríe de todo y es feliz con una linterna.

Luego en “El Retorno del Jedi” – como 5 añitos terrestres después – Yoda está más pinchi anciano que Don Fidel Velazquez en los ochentas.

¿Qué chingados le pasó?

Recuerdo cuando niño decepcionarme porque evidentemente parece “otro”.

¿Qué no se supone que tiene como cientos de años? O sea, la primera vez que lo vimos tenía como 382 y luego en la siguiente tenía 387. A lo mejor los de su especie a esa edad dan “el viejazo”.

O a lo mejor estaba enfermo y su clínica del seguro más cercana estaba a dos años luz y cuando iba le movían la cita. Pobre.

Luego cuando ves los “Episodios” esos nuevos horribles lo ves convertirse en tortuga ninja y echársele encima no solamente al Conde Doku ¡sino al EMPERADOR! con una pinchi agilidad que ya la hubiera querido Jean Claude Van Damme.

Por supuesto que esa versión del Maestro  Yoda es joven y pendeja. Porque miren que convertir en Jedi al pendejillo ese del Anakin, que luego entre otras monerías tuvo mujer con departamento a escondidas de todos (y con cargo al erario galáctico, ¡qué lo dudan!) y permitir que le construyeran un puto ejército de clones en sus narices para luego matarlos a TODOS no es cualquier cosa.

MENOS para el que se supone es la criatura más sabia de la Galaxia…

Yo creo que de tanta mamada que pasó se nos volvió diabético, de la pena.

“Un verdadero pendejo verde, he sido…” se ha de haber dicho cientos de veces en su pinchi temazcal ese donde vivía en el planeta pantano culero donde se retiró, a tragar sopa de nabos horrendos.

Que por cierto, siempre, siempre he querido y querré probar. Aunque nunca haya sido real.

 

Solía pensar lo mismo de las barritas esas que traía Luke en su lonchera, que luego el Yoda le tira al piso luego de una mordida, por culeras. Pero esas ya las probé:

Son barritas de proteína de USANA.

 

:D

 

Héctor Daniel

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