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El blog de Hector Grave

Sobre el arte perdido de dejar un recado

19 Septiembre 2017, 10:07am

Publicado por Hector Grave

Sobre el arte perdido de dejar un recado…

 

Lo recuerdo como si fuera ayer. Mi mamá parada junto al teléfono, enseñándome un block de notas extraído del “Hotel Río” de Monterrey junto con un lapicero bizarro hecho con una lata vacía de JUMEX, forrado con tela y otras cosas para darle forma a un perro…

Era un lapicero-perro hasta el culo de lápices cascados y plumas BIC de procedencias tan diversas como la interacción humana.

“Si llaman y contestas el teléfono tomas recado: preguntas QUIEN habla, a QUIEN busca, un número para llamar y la hora a la que llamó. Al cabo que ya sabes leer el reloj…”

Y yo decía que sí porque eso hacemos los niños, decir a todo que sí.

Una decena de llamadas después me empezaron a llover los cagues, justo cuando volvía a llamar la comadre y chismeaba que YA había llamado antes (a veces hasta DOS veces antes) y había sido yo el que había contestado el teléfono…

Vieja chismosa…

Pero eventualmente aprendí. Aprendí porque tenía que aprender. Aprendí cuando cagué un recado de mi papá que aparentemente era algo realmente importante y aprendí sin saberlo el valor de una comunicación correcta desde entonces y para siempre.

Pero luego hay gente que no aprendió ni putas madres, nunca. Y ante el océano de medios para comunicarnos a nuestro alcance se la pasan cagándola una y otra vez.

Esta fijación con el chat y la mensajería instantánea ha empeorado el fenómeno POR MUCHO.

 

Como cuando llegas a la puta reunión con tus amigos:

(Mensaje de Whatsapp, enterrado entre memes, dimes y diretes todos a destiempo y fotos de mujeres en traje de baño y otras cosas que se agradecen pero que ya no ves porque simplemente son demasiadas)

“Traite unos hielos”

Pero tu YA LLEGASTE a la fiesta puta madre. Estás afuera. YA LLEGASTE. ¿Qué no te pudieron marcar para decirte que querían que compraras putos hielos?

Y encima de todo te pendejean cuando llegas con las manos vacías:

“¿Y LOS HIELOS PENDEJO?”

A ese fenómeno yo le llamó “Transferencia del Pedo”. Sucede cuando el pendejo que ocasiona el pedo es quien lo emite (esto salió más coherente de lo que pensé) pero al emitirlo te hace responsable único y absoluto del pedo en cuestión.

Por lo tanto y bajo esta lógica SÍ. Soy un pendejo porque no traje hielos. Sí.

Entonces sí, agarran el teléfono y le marcan al que no ha llegado, que si ya salió del Oxxo que se regrese que no mame, que traiga hielos, los hielos que TU fuiste INCAPAZ de traer.

A mí me dan ganas de agarrarlos a balazos cada que me pasa esto.

Excepto cuando el último soy yo.

Entonces no, entonces soy el héroe que ha salvado la peda.

 

Se pone peor con la esposa:

(Mensajes de Whatsapp de la esposa a las 3 de la tarde, leído como hasta las 7 de la noche por su seguro servidor)

“Estás?”

“ESTAS?”

“Héctor estás ahí?”

Y crípticamente el Whatsapp nos informa que el usuario no ha tenido actividad desde precisamente esas horas…

Y aquí no lo puedo evitar, se me prende una puta alarma como las que se ven en las películas en los submarinos de la Segunda Guerra Mundial cuando se van a sumergir, porque este “recado” me transmite URGENCIA, una URGENCIA que al tratarse de mi esposa – quien tiene consigo a mis tres hijos prácticamente todo el tiempo - puede significar CUALQUIER cosa.

Y me pasa por la cabeza todo esto y algo más, atropellada e indiscriminadamente:

CHOCARON…EL NIÑO…¿SE HABRÁ LASTIMADO?...EL HOSPITAL, SEGURITO ESTÁN EN EL HOSPITAL…¡PUTA MADRE!

Y por supuesto como evidentemente es urgente le marco. Y no contesta. Y le marco. Y no contesta. Y le vuelvo a marcar y le vuelvo a marcar y le vuelvo a marcar y el buzón de voz que nadie escucha contesta una y otra vez para tomarme “el recado”, esa forma de mensaje perdido y olvidado que en su ausencia concibe todos estos putos escenarios horrendos.

Rendido ante no menos de diez llamadas perdidas procedo con toda la angustia del mundo a dejar un mensaje de texto entonces yo también:

“¿QUE PASO? ¿ESTÁN BIEN? No me contestas. ¿Dónde están?”

Por allá a la media hora una respuesta:

“nada”

“fui a la escuela”

“pagué unos libros”

“fueron 500 pesos”.

“hay junta el sábado otra vez”

“a ver cómo le hacemos”

Y ya.

A mí leyendo eso luego del carrusel de emociones y conclusiones erradas estoy seguro que me salieron canas en lugares donde simplemente no me debieran salir.

¡Y qué decir de mi vesícula! Estoy seguro que un puto día me va a explotar esa mamada.

$%&!

 

En la oficina el fenómeno no está exento, sobre todo al haber un servicio de mensajes de Skype interno:

(Mensaje de Skype de un emisor ahora que estás leyéndolo: OFFLINE )

“Hola Héctor”

“Cómo estás?

Y nada más...

Cómo no tengo ni idea de qué se trató y como me han preguntado cómo estoy, pues me digo a mi mismo que “bien gracias” y cierro la ventana para olvidarlo todo.

Hasta la mañana siguiente.

A la mañana siguiente me entero que dejé un pendiente gordo, que me andaban buscando de Estados Unidos, que faltaba un dato muy importante para completar una tarea o bien que necesitaba dar mi aprobación activa en alguno de los 10 pendejos sistemas esos que usamos para dar aprobaciones activas para todo. O quizá un híbrido de todo esto.

¿Y por qué no decía nada de esto el mensaje?

Porque NO puta madre, PORQUE NO. Porque pareciera que NO es para eso el mensaje instantáneo sino para sustituir la conversación en vivo y como no estuve presente cuando me buscaron, entonces no fue posible decirme qué putas querían de mí.

En vez de eso me preguntaron cómo putas estoy y se largaron sin recibir respuesta.

¿QUÉ TAL SI NO ESTABA BIEN? ¿EH? ¿EH?

 

En su forma arcaica me pasa lo mismo todo el tiempo en la oficina con los Post It’s, el único lugar donde parecen existir todavía:

(Regresando del otro extremo del edificio de una sala extraña, encuentro el siguiente Post It pegado en mi monitor):

“Vine a buscarte y no estabas”

Sin firma naturalmente.

Y ya.

 

No sé qué putas espera la gente con esos mensajes.

Cada que me sucede me digo a mi mismo que el emisor es un imbécil profesional aunque para fortuna de ellos mismos no tengo ni puta de idea de quienes sean nunca.

Además me fascina el dejo de reclamo en la nota, como si uno tuviera que ESTAR cada que se les hincha el huevo ir a visitarme.

(Vine a buscarte y no estabas…PEN DE JO..¿Qué putas te crees para reclamarme dónde estoy y no estoy cuando no estoy?)

Además me da sentimiento. Deberían interesarse un poquito por mí.

Qué diferente sería:

“Vine a buscarte y no estabas. ¿Cómo estás?”

Sin firma naturalmente.

 

 

Héctor Daniel

 

 

Comentar este post

Felipe Matias Aranda 09/29/2017 00:41

hector, me gusto mucho tu blog...sencillo pero lleno de amor, gracias por compatir seguro es de tu autoria y lo valoro mas tanto yo como la hermandad blanca enviamos luz y paz ♥ feliz año!!