Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
El blog de Hector Grave

Memorias de mi infancia

5 Mayo 2009, 16:31pm

Publicado por Hector Grave

Memorias de mi infancia

 

 

Tengo varios recuerdos de la infancia que por alguna razón cargo conmigo en todo momento. En su inmensa mayoría son detalles sin importancia, cosas irrelevantes, pero que a mi me han ayudado a darle un carácter y un sabor a esa época. Justo leí en un muy buen libro que “todos somos pintores de nuestra memoria” y se me incrustó tanto la idea en el cerebro que no pude más que visualizar qué había en mi pintura que a estas alturas me parece tan fresca y tan antigua al mismo tiempo.

 

Lo primero que recordé fue un videocasete en formato BETA (por supuesto) en el cual había “videos musicales”, algo que para mí era fascinante y "cosa de grandes". El video llegó a casa por medio de alguno de mis hermanos que a sus edad era natural que se interesaran por esas cosas (supongo). En mi caso fue mi necesidad de agrandarme junto con ellos la que me movió y fue con esta cinta que tuve mi primer gran encuentro documentado con la música y el video. En ella venían “Heart and Soul” de Huey Lewis and the News con un look que me parecía muy adecuado para una banda, “Jump” de Van Halen con un David Lee Roth en escena volando de manera espectacular (que luego caí en cuenta cuando crecí que eran cables y el efecto en verdad es de lo más naco que existe), Boy George con “Karma Chameleon”, donde aparecía cantando en un barco de vapor en un lugar que yo identifqué como el río Mississippi (porque esos barcos los veía en la versión animada japonesa de Tom Sawyer que pasaban por canal 6) y donde descubrí que por alguna razón también había hombres que se vestían y pintaban como mujeres; “Sledgehammer” de Peter Gabriel con la mejor animación que había visto en mi vida (intenté reproducirla con plastilina miles de veces en casa) y mi favorito por mucho: “Money for Nothing” de Dire Straits con la primera animación por computadora que presenciaba (después vería la película TRON y me convertiría en el nerd de closet que realmente soy de por vida). No puedo evitar sonreir al recordar. Vi esa cinta cientos de veces….hasta que tuvimos antena parabólica, llegó MTV, el VHS y crecí. Ojalá pudiera verla nuevamente.

 

En el cine tengo muy presente cuando mis hermanos David y José Antonio me llevaron a ver “Fantasía” en una matiné en la sala del Chaplin. La secuencia de los hongos bailando con un hongo pequeño que intentaba integrarse entre los grandes sin éxito alguno me pareció graciosísima. Quizá me identifiqué. En el cine vendían unas galletas con chocolate encima y fresa en el centro. Maravillosas. La última película que vi ahí fue Pulp Fiction y todavía las vendían. Felicidad y tristeza, se fueron junto con el cine para nunca volver (¡sob!). En ese cine acudiría a ver otras muchas películas: Superman IV, Indiana Jones y la Última Cruzada, El Rey León…y una función especial de la Bella Durmiente de Disney, con el espectacular enfrentamiento del Príncipe contra el Dragón que definiría mi concepto del héroe. Bendita videocasetera, me dio acceso al Retorno del Jedi, Volver al Futuro, Encuentros Cercanos del Tercer Tipo y El Laberinto (donde me enamoré infantilmente de Jennifer Connelly por cierto).

 

En la tele veía muchísimo Canal 6, con toda la barra de caricaturas que presentaba Sixto. En el ‘86 mi hermano David me ayudó a colorear un dibujo de Sixto con uniforme de las Chivas. Me dijo que lo había mandado por correo para que lo presentaran en el programa (había una sección donde todos los dibujos de los “sixtines” eran presentados al aire). Nunca supe si en realidad lo envió. Vi completa la caricatura de Tom Sawyer (ese Joe “El Indio” sí que era temible), Robotech en sus tres generaciones, Mazinger Z (con su inquietante hermafrodita villano llamado “Baron Ashler”) y me divertí descubriendo caricaturas nuevas únicamente para descubrir que tanto canal 6 como canal 5 reciclaban los mismos capítulos una y otra vez. Recuerdo haberme cuestionado por qué si canal 2 era el 2, y el 6 era el 6, ¿por qué el 5 era el 9?

 

En casa mamá siempre hizo Spaghetti con puré de tomate, sopa de pasta de letras, coditos, conchitas etc. Me gustaba mucho el “pan con huevo” que no es otra cosa que una variante del “pan francés”, pero casero. Desde pequeño aborrecí la famosa ensalada de papa y no aprendí a comer cebolla ni chile como hasta los 8 años de edad. Recuerdo mi primer trago de cerveza (¡no me gustó!), me lo dio mi papá en un lugar llamado Escuinapa en una de las peores temporadas de calor que recuerde, con ventiladores de metal en el techo (llamados allá “abanicos”) que yo en mi mente infantil esperaba con terror que cayeran encima de nosotros y como aspas de licuadora nos hicieran pedazos. Como situación aparte tengo muy presentes las comidas que mi hermano David hacía a deshoras de la noche para saciar su hambre. Huevos revueltos, molletes con frijoles, y en más de alguna ocasión: tortillas calientes directamente en el fuego de la estufa con jamón y Salsa Huichol en tacos. Años después por fijación mental hice lo mismo. No me decepcioné.

 

Desde chico descubrí  mi gusto por los libros. Mi hermano Abel Angel me obsequió una edición de “Las Aventuras de la Mano Negra” que se convertiría en el primer libro que amé en verdad. Todavía lo tengo, me lo llevé a mi nuevo hogar con mi familia. Espero podérselo heredar a mi hijo cuando crezca. De él obtuve también mi primer libro para jugar ajedrez y mi gusto por el espacio exterior y la ciencia ficción, gracias un libro que tenía en su habitación de “Cosmos” de Carl Sagan que yo secretamente hojeaba cuando nadie me veía. También me gustaba hojear su album de “La Conquista del Espacio” con estampitas del módulo lunar, los planetas del Sistema Solar y las fotos de las tripulaciones de las misiones de la NASA. Me llamó muchísimo la atención en su momento el coche espacial que General Motors desarrolló y que condujeron los astronautas de alguna de las misiones Apollo en la luna. Sí. En la Luna. ¡WOW!

 

Después tuve un “TENTE” que formaba una nave espacial con todo y astronautas y pasé largas horas aterrizando mi nave en cuantos muebles extraterrestres encontré en casa, recorriéndolos con mi coche espacial para tomar muestras del terreno y llevarlas a la Tierra. “Abelito” me lo regaló de cumpleaños. Tuve muchísimos carritos, pero mis favoritos ni siquiera fueron míos: eran un Rolls Royce color azul con interiores rojos y un Cadillac color café con capota blanca. Los cochecitos estaban de adorno en el cuarto de alguno de mis hermanos. Dicen que me los llevé a escondidas al Kinder y los devolví a escondidas al lugar donde estaban originalmente llenos de plastilina, totalmente inservibles. Fue irresistible llevármelos. Mi juguete favorito sin embargo fue un set de piezas para armar estructuras espaciales que mi hermano José Antonio me trajo de Houston en alguno de sus viajes de estudios. Todavía lo tengo y espero también poderselo ofrecer a mi hijo para juntos armar la Última Gran Fortaleza Espacial. Ya estaba grande, sin embargo este fue quizá el juguete con el que me despedí de los juguetes. No recuerdo haber disfrutado algo más después de esto. ATARI 2600 fue la consola de videojuegos que llegó a casa primero. Dentro de los muchísimos juegos que tuvimos disfruté particularmente “Vanguard” y “Tutankamon”. El Nintendo llegó más tarde. Le hice la barba a mi papá de forma espectacular ya que con su muy particular estilo me decía que no lo podía traer de San Francisco porque se lo iban a quitar en la aduana…por supuesto que no, con mi habilidosa conversación “lo persuadí” de comprármelo. Mi papá se rió como nunca cada vez que yo afirmé que si alguien podía evadir a la justicia para infiltrar mi Nintendo en el país era él con su astucia, sagacidad e inteligencia comprobadas.

 

 

Héctor Daniel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentar este post