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El blog de Hector Grave

Crónica de una carrera

23 Julio 2010, 15:09pm

Publicado por Hector Grave

Crónica de una carrera

 

 

Y llegó el día…el día en que hice algo estúpido que nunca pensé que haría, y encima de todo, ¡lo disfruté! Así es damas y caballeros, que me inscribí a una carrera de 5 km de un club de atletismo que nadie conoce, entrené unos cuantos días con ayuda de un amigo en modalidad de “coach”, me presenté al lugar y a la hora indicada, me puse una horripilante camiseta conmemorativa del evento que parecía contener mi desparramo abdominal a duras penas y corrí…pero me estoy adelantando, vámonos por partes:

 

 

El entrenamiento

 

El Parque Metropolitano de Guadalajara cuenta con dos pistas, una interna más corta y una externa con una longitud de 5 km según me dice mi “coach”. La pista le da la vuelta al parque y es muy amena. Van toda clase de personajes, empezando por señores de la tercera edad queriéndole ganar al infarto fulminante la carrera, señoras maduras haciendo caminata a paso veloz con expresión de que saben lo que hacen, señores panzones enviados evidentemente por su cardiólogo a ejercitarse, chicos y chicas en bicicletas de todos los tamaños, perros de todas las razas, corredores que dan el gatazo de profesionales y otros que pareciera que cruzan el parque para tomar un atajo e ir a la chamba….y todos corriendo más rápido que yo. El primer día me bajé del carro con las piernas tiesas de la impresión, sentí algo así como cuando te flaquean las piernas cuando estás a una altura considerable y al borde del abismo, pero al revés. Se pusieron duras las cabronas, así como en huelga. Mi “coach” empezó entonces su lección con una pequeña introducción al calentamiento muscular, lo que significa que debes de estirar los músculos, pero sobre todo partes extrañísimas como la ingle. Son cosas y movimientos a los que en tu vida diaria jamás te enfrentas. Estiras las piernas haciendo una “A” imperfecta, luego te inclinas hacia una pierna y luego hacia la otra para rematar hacia el frente intentando de superar el obstáculo de la barriga para tocar el piso…. Al tercer intento terminas por reconocer que está cabrón, que no vas a llegar nunca. Mientras lo intentaba infructuosamente recordaba haber leído en el periódico que al mismísimo Cuauthémoc Blanco le ayudaban con estos ejercicios para tocar el piso. Me sentí mejor, pero no. Como que no quiere la cosa, volteaba furtivamente a los lados para ver si mis compañeros corredores lucían igual de pendejos que yo mientras calentaban. No me decepcionaron. Me relajé. Al terminar de calentar definimos la ruta a tomar. Mientras nos hacíamos el ánimo de comenzar a correr caminamos como 200 metros como que no quiere la cosa comentando estupideces como “¡Que fregón está el parque!” o cosas como “Va a quedar muy bien eso que están haciendo ahí para los Panamericanos”. Ya por la tercera el “coach” como que se medio enojó y nos puso a correr a todos. Los primeros 20 metros pintaron de maravilla…los siguientes 100 un poquito tiesos…los siguientes 500 y hasta los 5,000 se convirtieron en dolor….dolor….doLOOOORRR, ¡OH DOLOR! ¡DIOS MIO HAZ QUE PAREEEE! ¡POR FAVOOOOOR! Y así repetimos unas 8 veces, hasta que llegó el fatídico día.

 

 

Domingo 18 de julio, 0600 Horas

 

El estúpido despertador sonó puntualito como siempre. Por espacio de 3 minutos larguísimos y cortísimos consideré seriamente no ir. Repasé todo lo siguiente entre los dulces brazos del sueño y la muy inconveniente conciencia que tengo: ¿Qué pinche necesidad? De todas las personas del planeta tierra, ¿por qué tenía que levantarme a hacer algo que duele y encima de todo nunca disfruté en mis años más juveniles cuando realmente debí hacerlo? ¿Por qué exhibirme? ¿Dónde está tu puta dignidad? Si sabes que haces deslucir la ropa deportiva al grado de que te pagarían por NO ponértela, ¿por qué insistir en perder el estilo? Terminé sintiéndome muy culpable y me levanté.

 

 

Domingo 18 de julio, 0615 Horas

 

Estoy en el baño. Busqué mis shorts “Champion” porque además de que me quedan más holgaditos de la cintura, vienen amplios de la pierna y el tiro, lo que vuelve más cómoda y refrescante mi carrera, permitiendo circular el aire de manera muy conveniente ¿Qué playera me pongo? La blanca de la Selección Mexicana casi no pesa con el sudor y es bonita. La verde sin mangas me hace lucir más profesional y además disimula mejor la lonja abdominal. Escogí la verde.

 

 

Domingo 18 de julio, 0650 Horas

 

Después de detenerme en el 7 Eleven a comprar medio litro de Café Select para ver si así calentaba motores, llegue a casa de mi amigo corredor “El Vitorio”. Me estacioné afuera a beber mi café y esperar que alguien notara mi presencia. No tardó nada en salir y saludarme. Me sorprendí, la verdad yo esperaba tener que despertarlo con lujo de violencia telefónica y a timbrazos demoledores para levantarlo y convencerlo de correr. Me equivoqué. No tardaron en llegar el “coach” y mi brother “El Tiya”. Echamos de menos a su esposa, quien no nos pudo acompañar. Con “Ivonsukis” (esposa de “El Vitorio”) en calidad de fotógrafa y reportera testigo oficial del evento, partimos en dirección al parque.

 

 

Domingo 18 de julio, 0730 Horas – Camino al lugar de la cita

 

Camino al parque tuve una conversación interna muy profunda como esta:

 

- Yo corredor: Bueno, pues ya estás aquí, ¡Enhorabuena! ¡Va a ser una experiencia única y divertida, además de ser algo diferente que es lo que siempre has querido!

 

- Dignidad: Yo a la primera amenaza ¡me largo!

 

- Yo sedentario: ¡No chingues! Deberías estar acostado disfrutando de tu domingo en la cama. ¿Cuánto descánsate esta semana? ¿Vedad que nada? ¿No te mereces un poco de descanso después de chingarle toda la semana encerrado en tu oficina?

 

 - Yo corredor: ¡Hace un día estupendo para correr! Ligero nublado es ideal para una buena carrera. ¡Lo vas a hacer de maravilla!

 

- Yo sedentario: ¿A poco no se te antoja un menudito en el mercado de Abastos? Lo han de estar sacando justo ahorita…

 

- Dignidad: Yo te espero en la camioneta…a ver si nos vemos a tu regreso…

 

 

 

Domingo 18 de julio, 0735 Horas – Llegada al parque

 

Convencido de sentirme más fuera de lugar que en una fiesta de trasvestis, me bajé del carro junto con mis compañeros de equipo. “El Tiya” se encargó de repartirnos las camisetas oficiales del evento y nuestros números de competencia. Parece que había únicamente dos tallas: para mamey y para mega mamey. La gente que organiza estas carreras no concibe que algunos participantes puedan tener un físico más blando evidentemente. Mis compañeros “El Tiya” y “El Vitorio” se las pusieron prestos. El “coach” se la intentó poner, pero le quedó de Top…yo me la puse como pude, pues como ya estaba entregado, ¿qué más daba parecer tamal del Santuario durante mi carrera? Fuimos y nos tomamos la foto del recuerdo frente a un graffiti callejero.

 

 

Domingo 18 de julio, 0755 Horas – En la línea de salida

 

Sin saber bien qué hacer, nos pusimos con la bola justo detrás de la línea de salida. Descubrimos que nuestras camisetas oficiales estaban patrocinadas por “Chichita Power”. Descubrimos también que “Chichita Power” NO es una broma, sino una marca legítima de ropa deportiva. A mí me siguió pareciendo de mal gusto que mi playera oficial para correr dijera “Chichita Power” justo encima de la ídem. Hacemos estiramientos básicos y nos volteamos a ver los unos a los otros con ansiedad. El “coach” entra en modalidad de “carrera”, por lo que su gesto se endurece. “El Vitorio” y yo nos vemos mutuamente con estúpida risa nerviosa. Al “Tiya” no lo veo, se me pierde en el mar de gente.

 

 

Domingo 18 de julio, 0800 Horas – En la línea de salida

 

 

¡ARRRRRANCAAAAAN! Se anuncia el pitazo de salida y vemos como la masa de gente se abalanza para salir primero. El “coach” se adelanta y se nos pierde adelante. “El Vitorio” y un servidor nos quedamos en posición de arranque esperando que los mas presurosos pasaran cómodos y nos dieran algo de espacio vital. Finalmente salimos movidos por el involuntario reflejo de seguir a la manada. “Ivonsukis” se cuela del lado derecho de la calle con su cámara y nos toma un par de fotos en acción. Estoy convencido desde ese momento que cualquier foto será horrible.

 

 

Domingo 18 de julio, Hora Indeterminada – En algún lugar del recorrido entre el km 0 y el km 1

 

Vamos bien. Corremos junto a un señor muy pasadito de tamales y unas chavas que de atléticas tienen lo que yo tengo de futbolista. A cierta altura ubicamos el bar ZAPOTLÁN. Nos direccionamos hacia allá en automático para hacer un chiste entre “corredores”. Nuestras poco atléticas acompañantes nos festejan. “El Vitorio” hace como que pide dos limas para llevar. Yo desee realmente poder tener una. Tengo la boca seca. Nos topamos con un niño tonto con un letrero tonto que decía “1 km”. Nos expresamos: “Nooooooo mms, ¿apeeeeeeenaaaaas?” El señor pasadito de tamales comenta: “Nombre, yo pensé que ya llevábamos 3 jijo de la shi…”. Ahora nosotros le festejamos. Seguimos adelante.

 

 

Domingo 18 de julio, Hora Indeterminada – En algún lugar del recorrido entre el km 1 y el km 2.5

 

La pendiente ligera que corremos de ligera no tiene nada. Dejamos atrás al señor pasado de tamales y a las poco atléticas chicas y nos enfilamos a lo que creemos que es el punto de retorno o “vuelta en U” para ya regresar a la salida que también es la meta. Comienzan a aparecer los líderes del pelotón del otro lado de la calle, a toda velocidad. Comentamos que seguramente eran etíopes o kenianos…o de la Jalisco, no nos quedó muy claro. Detrás vemos pasar al “coach”. Le grito de todo para que voltié a oírme, pero trae sus audífonos ochenteros y nos me escucha. Seguramente traía música inspiradora como “Eye of the Tiger” de Survivor el bien el tema orquestal ese del entrenamiento de Rocky y Drago de “Rocky IV”. Secretamente se la miento por ir tan adelante y nosotros tan atrás. Nos acercamos al retorno y celebramos el momento.

 

 

Domingo 18 de julio, Hora Indeterminada – En el falso retorno

 

¡No era el retorno! El camino hacía un extraño hacia la derecha para llegar a las mesas donde hay voluntarios repartiendo bebidas en bolsita. Ma aproximo a la primera pensando que a lo mejor eran lechuguillas. Resultaron ser bolsitas de agua purificada sospechosísima. Le paso una al “Vitorio” y tomo otra. Bebemos un poco y nos mojamos la cara y el pelo para refrescarnos. Después jugamos como niñas a mojarnos el uno al otro y nos pareció divertidísimo. Seguimos adelante. Llegamos al retorno. Damos la vuelta.

 

 

Domingo 18 de julio, Hora Indeterminada – entre el km 3 y el 5

 

Entramos en crisis. Le aseguro al “Vitorio” que ya vamos en el km 4. Ma la compra completita. 100 metros más adelante aparece otra persona estúpida con un letrero estúpido que dice “3 km”. Nos fulmina el estado de ánimo. Resignados seguimos adelante. Conversamos brevemente sobre ir a desayunar. Uno fantasea con “carne con chile”. El otro comenta unos “Hot Cakes” de “El Jarro”.

 

 

Domingo 18 de julio, Hora Indeterminada – entre el km 3.5 y el 5

 

Es de bajadita. Sentimos que ya la libramos, pero la neta quien sabe. Bebemos el agua que nos queda y nos da penita tirar la bolsa al piso como hacen los profesionales y nos quedamos con la bolsita exprimida en la mano. Ubico un sujeto muy panzón 30 metros delante de nosotros y le digo al “Vitorio” que a como de lugar hay que rebasarlo. Aproximadamente 3 minutos después no lo hemos rebasado y considero muy seriamente replantear el objetivo. El sujeto tiene un momento de flaqueza (¿?) y aprovechamos para rebasarlo. Doy gracias a Dios por haber salvaguardado nuestra dignidad asegurándonos el rebase.

 

 

Domingo 18 de julio, Hora Indeterminada – a pocos metros de la meta

 

Vemos la meta del otro lado de la calle. Sentimos que ya la hicimos. Pocos metros adelante somos rebasados por un sujeto que grita “¡PISTA PISTA!” a su paso y quien viene precedido por una patrulla motorizada de tránsito. Es el líder de la carrera de 10 km. Secretamente lo odio y sigo mi camino. Poco después pasa el sublíder. Vemos la meta al fondo. NO LO PUEDO CREER

 

 

Domingo 18 de julio, Hora Indeterminada – en la meta

 

Al llegar a la meta hay mucha gente, sobre todo apoyando a los que realmente ganan estas carreras. Nosotros nos colamos en su camino y a una distancia ya corta sumo la panza y saco el pecho para dar más “el gatazo”. Hacemos un sprint cortísimo y cruzamos la meta sonriendo. “ivonsukis” retrata el momento para la posteridad. “El Vitorio” y yo reimos y chocamos la mano en señal de victoria. Pasamos a una mesa donde nos dan una medalla evidentemente muy valiosa y nos dan una bolsita con basura de los patrocinadores. Bebemos Pedialite de naranja.

 

 

Domingo 18 de julio, Hora Indeterminada – fin de la aventura

 

Amontonados en la zona de meta nos reunimos con “El Tiya” y “El Coach”. Nos felicitan. Nos felicitamos mutuamente. Nos tomamos una foto en otro graffiti callejero. Fantaseé con que iba a salir menos gordo por aquello de que acabábamos de correr, pero no fue así. La expresión sin embargo era distinta. Nos habíamos divertido y sobre todo: terminamos.

 

 

Vamos por 10 k’s.

 

 

 

Héctor Daniel

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