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El blog de Hector Grave

El día que me vaya

2 Mayo 2010, 07:55am

Publicado por Hector Grave

El día que me vaya

 

Con mi niño Mateo creciendo y mi bebé nuevo en camino, el día que me vaya de este mundo está más presente que nunca. No soy fatalista, ni me quiero morir ni nada…es solo que mis niños me recuerdan lo frágil que es la vida, lo tierna que es la de ellos y lo empezada que está la mía. Juro que no me da miedo morirme. Verdad que no. Lo que si me da terror es no saber cuándo me voy a morir.

 

El día que me vaya más vale que esté nublado. Cuando los días son nublados, con amenaza de lluvia, siempre me sentí más vivo que nunca. Contrario al cliché, los días soleados y calurosos sólo me irritan y no me apetece vivirlos en el exterior. En cambio los días nublados me invitan a caminar en la calle, sentir el viento, respirar el “fresco”, tequilear, mojarme con la lluvia y si hay viento y tormenta: sentirme sobreviviente de la naturaleza. Es decir: los días nublados me invitan a vivir. Me parece por lo tanto solo adecuado que el día que me muera esté nublado. Me iría así en un momento de ironía incomprensible para nadie, excepto para mí. Si así es en efecto, me voy a reír justo antes de. Morir riendo me parece muy buena idea.

 

Ese día también ojalá sea memorable de más de una forma. Si pudiera escoger, tomaría un día de una festividad popular en la mente colectiva, de tal manera que me cae de a madre que nunca jamás se les olvidaría ni a mis amigos, ni parientes, ni enemigos, ni colegas, ni socios, ni a nadie que haya tenido el gusto de conocerme la fecha en que me fui. Sería horrible que no fuera así:

-          Oye, ¿cuándo es el aniversario luctuoso de Héctor?

-          Mmmmh…¿El 16? ¿O era el 18? Me acuerdo que era domingo…

-          Bueno, luego vemos…¿Vamos a comer?

En cambio si fuera digamos, el 16 de septiembre, o de jodido el 4 de julio, se van a acordar segurito. ¿Qué por qué me interesa que se acuerden? Me vale madre la verdad, pero si puedo escoger prefiero pensar que soy indeleble.

 

Segurito va a ser un domingo. Desde que tengo uso de memoria el domingo es un día por el que transito angustiado. El domingo es un día meditabundo, por el que transcurres triste y apesadumbrado pensando en todo aquello que no hiciste en viernes porque era viernes y que forzosamente tendrás que hacer el lunes porque es lunes. Pinche día no debería de existir. En fin. El domingo es un día que me parece horroroso y por eso estoy convencido de que la vida se asegurará de largarse en uno.

 

Hablando de los servicios funerarios creo que a eso los gringos le entienden mucho mejor que nosotros. Ellos hacen una especie de banquete en casa a donde invitan a todos a despedirse del difuntito y de paso a atragantarse con un buffette (¿o es bufete?). Si yo fuera gringo y así fuera mi servicio funerario, dejaría por escrito que sirvieran por favor mucha carne roja, cervezas variadas, papas al horno con crema y cositas verdes, botanas como para ver el Super Bowl y nada de pendejas barras de ensaladas, por la simple y sencilla razón de que no quiero y no me parece apropiado preocuparse por comer saludable cuando hay un muertito bajo el mismo techo. Si van a comer a mis costillas, so pretexto de que me morí, pues ¡coman bien, carajo! Por desgracia aquí en México esto no se usa. Pero sepan que me gustaría invitarles a todos una muy buena comida ese día. El detalle es lo que cuenta.

 

Si van a llevar ofrendas de algún tipo, un detalle importante son las flores. Lo pondré de esta forma: cuando el difunto en vida fue masivamente alérgico al polen (YO), no encuentro un gesto de peor gusto que llevarle pendejas flores. Mejor lleven bebidas alcohólicas variadas y fotos que compartimos en nuestras vidas en donde de preferencia yo salga esbelto y apuesto. No importa si me morí gordo, viejo y calvo, eso no es  importante. Así la gente podrá sentarse a compartir un buen trago y recordar la buena vida, y nada más. Por desgracia las únicas fotos en las que salgo esbelto son de cuando tenía 20 años, lo que limita muchísimo el rango de posibilidades. En cambio apuesto que apuesto salgo en algunas más... Ya valió madre, no va a haber fotos. Pero por favor si van a mi velorio, hagan lo posible.

 

El día cuando me entierren o cremen o lo que sea, me imagino que alguien va a decir unas palabras, compartir alguna anécdota pendeja que vivimos juntos y luego decir cosas filosóficas profundísimas sobre la vida y la muerte. Esto último me gustaría omitirlo, pero supongo que dadas las circunstancias no estará en mi esfera de control. En ese momento ojalá el tono no sea filosófico sino gracioso y vivaz. Cuando la gente se muere es mejor pasar el proceso recordando qué gusto fue vivir a su lado y qué bueno ha sido compartir la vida con él o ella. Si así fuese en mi caso, entonces espero que haya gente riendo y compartiendo sus recuerdos felices conmigo. Como todo sería risa y buenos recuerdos, la gente que me recuerde mal o tenga mala actitud hacia mi ya sea vivo o muerto y que por alguna razón fue a mi funeral espero se largue de inmediato luego de dar sus condolencias a quien corresponda darlas. Me molesta la gente con mala actitud. Espero que no haya muchos de estos por ahí amargándole el funeral a la gente.

 

Al final mientras se lleven mi féretro a dónde se lo tengan que llevar para ya no volver,  si pudiese escoger música, me encantaría poner “The Hero” de Queen. No se me ocurre nada más apropiado, fue con Queen que me introduje al mundo de la música así que me parece correcto que sean ellos con quienes me despida. “The Hero” además cuenta con bellas frases en su letra que funcionarían como mi última broma bizarra e incomprensible para la concurrencia:

“He saved everyone of us!” o bien:

“Saviour of the Universe!” rematando con un:

“Flash! AAAA-AAAAAAAAAAAHHH!”

…para terminar la canción en una estrepitosa explosión en un bellísimo momento dramático heróico ochentero y muy nerd maravilloso.

 

No se me ocurre mejor salida.

 

 

Héctor Daniel

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