Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
El blog de Hector Grave

Familia de cuatro

3 Septiembre 2010, 15:51pm

Publicado por Hector Grave

Familia de cuatro

 

 

Cada que me encuentro con otras parejas que ya tienen dos hijos más grandecitos no pueden evitar vernos con cara de pobres inocentes a Adrianita y a un servidor por el simple hecho de que apenas hemos completado nuestra familia de cuatro. Entre sonrisas extrañas y comentarios idiotas nos sueltan preguntas con saña como “¿Y ha habido mucho cambio ahora que tienen dos niños?” o bien “¿Y a poco si duermen en las noches?” Lo que molesta es la mirada y risa maliciosa llena de beneplácito, como si disfrutaran que la gente sufriera. Maldito sadismo.

 

La verdad es que la familia de cuatro tiene un dinamismo radicalmente distinto al de la familia de tres. Lo que antes se resolvía con unas gotitas de Tempra y Aspaven y te rendía hasta la siguiente hora de la leche, ahora es simple y sencillamente inmanejable. Sí, así es: mis hijos gobiernan, la Reina Madre les provee sustento y amor y yo estoy convertido en un imbécil que nomás sirve para hacer servicios menores como ir por un pañal nuevo al clóset, preparar una botella de leche, buscar unas tijeritas corta uñas perdidas, correr con el trapito de tela para limpiar al bebé, servirle cereal al pequeño dictador etc. etc. etc. Life is good. Unas notas dedicadas a mi hermosa familia:

 

 

La Reina Madre

 

Adranita está convertida en una máquina. La dinámica es casi divertida si yo no fuera víctima colateral del proceso. Se levanta a las 7:30 A.M. justo a tiempo para vestirse y comienza a pedirme de 386 maneras distintas que despegue el trasero de la cama y me meta a bañar. Cabe mencionar que antes de levantarse ya pasó la noche en vela tratando de apaciguar al pequeño príncipe recién nacido, quien nomás empieza a salir la primera estrellita en el cielo y pela los ojazos y demanda atención. Cuando finalmente me levanto ya ocurrieron un chingo de cosas como: 1) Mateo está desnudo, listo para su baño matutino conmigo, 2) Adriana tiene el cabello húmedo, seguramente ya se bañó, 3) La lonchera está lista (la de Mateo, yo hace mucho que no veo la mía….voy a pagar carísimo este comentario, estoy seguro), 4) Ya tengo ropa fuera del clóset en algún lugar de la cama, lista para que yo me deslice dentro de ella. Esto último es parcialmente correcto, porque La Reina Madre es malísima para escogerme ropa para ponerme. Así de repente saca camisetas que no me pongo desde finales de los 90’s porque ahora me quedan de brassiere, o pantalones Levis 501 que no me pongo desde que nomás no me entraron mis botas vaqueras rooper en algún momento del 2002. A las puras 8:20 AM saco a Mateo de la regadera listo para ser vestido por su madre quien lo persigue por toda la casa porque al chiquillo le ha dado por correr encuerado o hecho tamal en su toalla de Buzz Lightyear para no ser vestido. El niño es caluroso como su padre. Salen de la casa con apenas tiempo de llegar a la escuela que por cierto, en un alarde de terrorismo psicológico únicamente acepta a los niños a partir de las 8:50 AM y hasta las 9:00 AM en punto, hora en la que cierran puertas y no aceptan a ni uno más. A esas alturas La Reina Madre ya está física y psicológicamente agotada. ¿Y qué falta? Falta hacer pagos, compras, comida, supervisión del hogar, cambios de pañales infinitos, pipeadas abundantes, recoger a Mateo de la escuela, aplacarle un par de berrinches, cantar y brincar con él, ponerle pomada de árnica cada que se da un chingazo accidental etc. etc. etc. Así es amigos: La Reina Madre se ha convertido ahora La Reina Guerrera.

 

 

El Principito Heredero

 

El principito Mateo está justo al borde de empezar a hablar como perico. Con sus dos años cumplidos y directísima herencia genética de su madre y su padre, el escuincle va a recitar Shakespeare en cuanto aprenda a conjugar los verbos. Como buen hijo mío nomás no se puede quedar callado. En estos días está en una etapa preciosa de la vida donde dice de todo y no se le entiende nada. Le va a durar poco, particularmente ahora que ya entró a la escuela. Yo personalmente no le entiendo más de la mitad del tiempo. Típicamente el chiquillo grita algo desde su cuna imposible de comprender, lo que su madre me traduce de inmediato con tono de “si no fueras tan pendejo entenderías que lo que el niño está diciendo es que…”. ¿Cómo hace La Reina Guerrera para entenderle tan bizarro idioma? Solo la madre naturaleza lo sabrá. Hay sin embargo un pequeño paquete de cosas que sí comprendo:

 

¡Papá Shoe! – Aplica cuando el principito me ordena ponerme los zapatos. Por alguna razón tiene una fijación extrañísima con el calzado. Me parecía lindísimo hasta que un día me sorprendí a mi mismo en proceso de ponerme los zapatos porque Mateo así me lo había ordenado…. ¡

 

BaBye popó! – Es como el pequeño ha denominado al acto de bajarle al baño…lo que me preocupa un poco la verdad, ya que calculo que estamos bajándole al baño unas 15 veces al día de manera innecesaria nomás porque al pequeño le divierte el remolino de agua. Al menos ya no se lava las manos ahí. Vamos a ver de a cómo llega el recibo ($$$).

 

¡Lalá! – esta es obra de La Reina Guerrera. Resulta que para enseñarle a colorear con sus crayolas Adrianita se ponía a hacerlo mientras cantaba: “¡la-la-la-la-la”. Ahora mi hijo identifica cualquier actividad artística relacionada con los colores y las pinturas con tan singular concepto. No confundir con “¡Lá!”, lo que significa “Gelatina”.

 

¡Nonó! – esta es ni más ni menos que su cosa favorita del universo conocido. Es su interpretación de la palabra “Danonino”, alimento de millones de niños durante años y su postre favorito invencible. Confieso haberme comido más de un par de Danoninos de mi hijo a escondidas porque yo mismo tenía una fijación infantil con el fregado yogurt que no es yogurt (es queso) que evidentemente no he superado.

 

¡Memé! – su interpretación de “bebé”. Por alguna razón la “b” se le complica…esta es de sus más antiguas desde que La Reina Madre le enseñaba su pancita y lo terapeaba con la llegada de su nuevo hermanito: “mira Mateo, es un bebé, para que juegues”. Como que mi niño no entendía, hasta que un día de plano le valió madre y señalándome la panza con ternura decía: “¿Memé?” Nunca sabré si el pequeño asociaba la panza con un bebé o bien si su capacidad le dio para juzgar que seguramente su padre no estaba pasadito de cervezas, sino más bien embarazado.

 

Ahora el Principito Heredero va a la escuela. Hoy le dieron su primero juego de calificaciones. Me sentí orgulloso: se sacó Carita-Super-Feliz ( :D )en todos los conceptos excepto en “Higiene Personal” y en “Sabe Seguir Instrucciones”. En esos dos conceptos se sacó Carita-Feliz ( :) ) Sí, mi niño es de los que se ensucia y le vale madre. En cuanto a si sabe seguir instrucciones, lo único que puedo decir como padre ciego de amor es que es de carácter espontáneo y fresco, por lo que siempre sigue su instinto. Me gusta que así sea.

 

 

El Principito Parrandero

 

El Principito Pequeño, quien al no cargar con los deberes reales de ser el siguiente en línea para heredar el trono, se dedica simple y sencillamente a echar desmadre nocturno. Es como el Príncipe Harry, pero de nuestro local y escuinapense reino particular. Así a sus escasas 6 semanas de vida el pequeñuelo ya sabe dormir hasta tardísimo en la mañana y despertar listo para la fiesta al anochecer. Desde que nació supe que me esperaba un niño distinto. Un bonito viernes llegué madreadísimo del trabajo, después de una semana de esas donde uno tiene visitas de los jefes, entregables por todos lados y estrés de metas cumplidas en el último segundo. A las puras 11:00 PM me acuesto y deliciosamente disfruto posar mi espalda en la cama comentando algo así como “¡Qué falta me hace descansar!”. La Reina Madre se queda viendo tele porque nomás no tiene sueño. A las puras 12:00 AM – es decir, una hora después – me despierta diciéndome: “Oye, me duele…”. Me lo repite tres veces porque yo estoy ebrio de sueño. A la tercera le digo una pendejada como: “¿Qué hago?” a lo que ella me contesta con un: “Ahorita nada, yo te aviso” y que me vuelvo a dormir. A las 12:30 me dice: “YA ES HORA”. No supe qué hacer. Me mandó a bañarme, no fuera a ser que me quedara dormido a medio camino. Yo obedecí como buen esposo sumiso que soy. Al salir de la casa con Mateo en calidad de bulto por la puerta, era la 1:00 AM y llovía. Fuimos a casa de mis suegros a dejar a Mateo. En la emoción del momento mi suegro me aprieta un brazo no supe si para darme valor o para amenazarme…yo creo que me vio asustado. Nos fuimos de ahí directito por López Mateos. Adrianita se retorcía durísimo pero esta vez no perdí el control: total, tienes uno y ya los tuviste todos, es normal que parezca que se está transformando en Gárgola…al llegar al hospital un par de camilleros mameyes se la llevaron en silla de ruedas. Yo me quedé entregando papeles con un par de recepcionistas nocturnas que me recordaron al zopolite ese de dos cabezas de la caricatura de Disney. Mientras firmaba los papeles bajó un individuo y me dijo “Señor, lo estamos esperando”. Una vez más corrimos literalmente por los pasillos del hospital, a toda velocidad, para llegar al parto. Me vestí con el traje quirúrgico como pude, recuerdo que abrí la camisa de un tirón y hasta le arranqué un botón (pinche camisa por cierto ni me gusta, pica). Una vez más me metieron a la sala con Adrianita más que LISTA. Todos en posición. El niño nace. Escucho a los doctores gritar. Veo al niño que no se mueve. En una fracción de segundo me convenzo que algo está terriblemente mal. Me mareo. No puedo mantener los ojos abiertos. Escucho a mi niño llorar. ¡Todo está bien! Pero no puedo regresar. Escucho al doctor gritarme: ¡Sientate ahí, te vas a desmayar! A lo que yo todavía respondo: “¿Dóndeeee? ¡No veoooooo….!”

 

!"#$----  ¡MADRES!  ----!"#$

 

Siento que soy manipulado en la penumbra. Me acuestan en un sillón y me llevan algodoncitos con alcohol para oler. Hago ademán de levantarme y la enfermera que estoy seguro que cuando no lo es, es en cambio luchadora en la Coliseo me ordena que no me levante. El Dr. dice algo que a mí me suena como a “Tráiganle una Coca Cola al Pendejo”. Desde la seguridad de mi sillón, oliendo a alcoholito y tomándome una coca al tiempo, veo como aproximan a mi hijo con su madre. Me lo enseñan a la distancia. Sonrío como imbécil.

 

Y desde entonces he olvidado lo que significa dormir bien. Pero no me importa. Lo juro.

 

 

Héctor Daniel

 

 

A mi familia: Sepan que yo no sabía el verdadero significado de “Amor” antes de que llegaran a mi vida.

Comentar este post

Lilia Lopez 09/04/2010 03:15


e acuerdo contigo! jajaj en todo! un abrazo y felicidades! es una bendicion no dormir porque tienes el gran regalo de la vida corriendo y dando luz a tu casa! =)


America 09/04/2010 01:40


Felicidades por tu hermosa familia!! Los quiero mucho


Pilar 09/04/2010 00:52


Simplemente hermoso,lleno de amor y realismo.... me encanto!!