Hace un año...
Guadalajara, Jalisco, Martes 24 de febrero de 2009
Hace un año....
Hace aproximadamente un año tuve un momento crítico de reflexión. Me encontré fuera de casa, en un viaje forzado, solo en un cuarto de hotel de lujo. Si bien disfruto mi soledad cuando la tengo, la verdad es que en esa semana en particular padecí la que probablemente sea la peor depresión a la que me he enfrentado...y tuve tiempo para reflexionar.
Cuestioné absolutamente todo mi pasado: las elecciones que tomé, las amistades que tuve y tengo, mis verdaderas intenciones con mi carrera, mi esposa, mis padres, mis hermanos, mis amigos, mis colegas, mis conocidos...nada escapó al escrutinio de mi mente que nunca para y que en esos largos días por más que dormí por las noches, en realidad nunca descansé. El subconsciente es cabrón.
Al final vi con mediana claridad lo que tenía que hacer. Cambiar. Dirigirme en otra dirección.
Comenzaría con mi trabajo, donde sobresalí de manera natural hasta que mi natural talento evidenció mis naturales carencias. Dejaría esa oficina detrás. Seguiría adelante. Volví a plantearme mis necesidades reales y mis verdaderas aspiraciones. Valoré la compañía, la conversación de mi mujer en la cocina, el calor de su presencia en la cama, que llena la habitación. Me entusiasmé ante el regalo de Dios por venir que en ese momento era mi niño y decidí dar gracias a Dios por lo que fui, por lo que era en ese momento y por lo que vendría. Ante la cama me arrodillé y el Señor y yo hablamos largo y tendido.
Durante el vuelo de regreso hice una pequeña lista mental de cosas que quería hacer y que no postergaría más. Mi nueva dirección lo requería. Una de ellas era escribir.
Ha pasado ya un año y el día de hoy comienzo con un blog. No me interesa si nadie lo lee, esto igual podría ser un diario. Me interesa expresarme, divertirme, liberar el animal que es mi pensamiento y de paso dejar constancia de quien soy, de lo que hago, de lo que creo y ¿por qué no? compartir alguna que otra estupidez que me suceda. Me es terapéutico. Y el que diga que no necesita terapia miente.
Si por alguna razón me lees, te regalo un poquito de mí. Si no quieres, no te gusta, o no lo comprendes, allá tú.
Héctor Daniel
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