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El blog de Hector Grave

Al volante

8 Abril 2009, 10:27am

Publicado por Hector Grave

Al volante


Hay pocas cosas tan cotidianas y tan llenas de experiencias tan diversas que por fuerza de la costumbre hemos aprendido a omitir. La capacidad de observación se atrofia fácilmente. Conducir un automóvil para movernos de un lugar a otro es tan estimulante como ver el Mundial de Ajedrez...y sin embargo está lleno de cosas realmente dignas de observar, discutir y señalar. Podemos empezar por la gente:

Damas al volante

Dependiendo de la hora del día será el tipo de señoras que encontrarás en el camino. Por ejemplo, si son las 10 de la mañana, las calles estarán llenas de mujeres casadas jóvenes en mini-van con pants y una gorra deportiva...quizá van al gimnasio o simplemente se trata del atuendo que utilizan para dejar a los pequeños en la escuela para luego ir a hacer sus "mandados". Este tipo de señoras conduce de manera pausada y sin prisas...a final de cuentas el siguiente "deadline" que hay que cumplir es la "Hora de la Comida" y para eso todavía hay tiempo. Alrededor de la 1 de la tarde el tipo de señoras que encuentras en el tráfico responde a un perfil distinto. Si son las mismas que las anteriores nadie lo sabe, pero la verdad es que se trata de mujeres de mal humor, conduciendo a velocidades imprudentes y deteniendo sus grandes unidades en zonas donde no está permitido con el pretexto de estar esperando a que el niño salga de la escuela. La primera en ejecutar tan audaz maniobra da pie a que un sin fin de secuaces se pongan en fila inmediatamente detrás. Si se acaloran tienden a llevarse una mano a la cabeza para detenerla como si no pudieran hacerlo con el cuello y asi conducen hasta sus hogares, lamentando el infortunio de haber tenido que sufrir el tráfico de la tarde.

La velocidad estúpida

Cuando me enseñaron los sistemas de medición nunca encontré respuesta satisfactoria a este fenómeno. La velocidad estúpida no se mide en millas o kilometros por hora...ni siquiera se puede definir en una unidad de medición estándar. Incluso si la midiésemos, ésta variaría dependiendo de la avenida en la que te encuentres. La definición más acercada que encuentro dice así: "La velocidad estúpida es aquella en la cual un automóvil o sujeto va lo suficientemente rápido para no ser rebasado con facilidad y lo suficientemente lento como para desearle la muerte si es que vas inmediatamente detrás". Para aterrizarlo un poco, si el sujeto a velocidad estúpida va por Periférico y no hay tráfico, la velocidad rondaría los 60 Km/Hr. Por otra parte, si el fenómeno ocurre en una zona residencial, digamos en "Providencia", la velocidad estúpida ronda los 25 Km/Hr. La gente que conduce a esta velocidad por lo general es tan desconsiderada del prójimo que simplemente decide por todos cual debe de ser la velocidad de todo el tránsito detrás - sin importar si alguien tiene prisa, va tarde a una cita, tiene que llegar a una boda y es el padrino o simplemente se viene cagando.

El piloto de Nascar

Estos por lo general son hombres jóvenes. Salieron tan tarde de su casa (los muy holgazanes) y tienen que llegar tan temprano a la oficina (por lo general hay una presentación y son ellos los que presentan) que en cuanto entran al auto internamente escuchan lo que en las carreras de Nascar: "....Gentlemen!...START YOUR ENGINES!" Este subgrupo de imbéciles están siempre a centímetros de ocasionar colisiones múltiples al acelerar a fondo en tramos pequeños, frenar el auto a milímetros del de enfrente y cambiando de carril constantemente. Como regla general en cuanto detectan que el carril de la izquierda avanza más rápido se cambian. Como el carril en el que NO estás SIEMPRE es más rápido, estos infames se cambian no una ni dos veces, sino docenas si el tramo entre semáforo y semáforo lo permite. Es divertido ir delante bloqueando el paso (en este caso ir a velocídad estúpida no solo es admisible sino obligatorio) y pretender que no te das cuenta que quieren pasar. Lo mejor es cuando te rebasan con altanería y prepotencia, únicamente para ser alcanzados en el siguiente semáforo por ti, quien nunca estuviste cerca de darte en la madre como él. La siguiente vez que te suceda y le des alcance voltea a verlo y oberva como pretende que no se da cuenta y que no le molesta.

El que tiene licencia para matar

Estos siempre son hombres jóvenes. El auto de su preferencia es un BMW (no importa si el modelo es 97 y ya no paga tenencia, eso es lo de menos). El punto aquí es que en la concecionaria donde compraron su auto les dieron también una licencia especial para matar y violar todo el reglamento de tránsito y las normas generales de conducta y civismo que nos separan del homo erectus del pleistoceno. Estas personas pueden pasarse las luces rojas, rebasar por la derecha, dar vueltas en U en doble fila y si traen camionetas brincarse el camellón cada que no les da la gana esperar la vuelta con flecha. Esta gente es simplemente superior a nosotros los campesinos y siervos de la tierra y su automóvil marca premiuim equivale a una capa púrpúra con bordados en oro en del siglo 13 de nuestra era. Solo los iluminados por el Señor son parte de este grupo. A los simples mortales que poblamos el resto del camino no nos queda más opción que verlos con aborrecimiento - que ellos interpretan como envidia - y dejarlos hacer. Se caracterizan por llevar el respaldo del asiento demasiado detrás y conducir con el brazo izquierdo totalmente extendido, inclinando la cabeza al centro y siempre, si-em-pre llevan lentes obscuros. Lo peor es que a pesar de aborrecerlos sigo pensando que me gustaría tener un BMW...¡Pero no es envidia! ¡Lo juro!

Siempre hay una aventura al volante. ¿Recuerdas cuando niño te gustaba pasear en el auto? Es precisamente por eso, porque es un paseo, y a final de cuentas lo sigue siendo. La única diferencia es tu actitud al respecto. Yo no voy al trabajo - viajo de la casa a la empresa y observo con ojos bien abiertos lo que nadie ve. ¿Tu lo vez?

 

 

Héctor Daniel


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