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El blog de Hector Grave

Reglas no escritas

8 Junio 2009, 14:48pm

Publicado por Hector Grave

Reglas no escritas


Esto es cultural más que otra cosa, pero de cultura a cultura hay un paquete de reglas que en ningún lado están escritas, pero que sin embargo seguimos al pie de la letra. Puedes no seguirlas: pero el precio suele ser alto socialmente hablando. Hay de reglas a reglas, por supuesto, pero lo que es un hecho es que nos desenvolvemos como se espera que lo hagamos y no realmente como nos da la gana la mayoría de las veces. Si te pones muy atento puedes ver el desenvolvimiento de la gente y en algunos casos hasta predecirlo. Te obsequio un puño de ideas al respecto:


Subir el asiento del baño.

Es un hecho que si vives en una casa con mujeres tu deber como hombre es siempre bajar el asiento del baño. No se de dónde viene esta imposición, pero no hacerlo significa una grosería y desatención para las féminas digna de constantes reclamos. Es de patanes no hacerlo. Las mujeres deben de comprender que si levantamos el asiento es por pura necesidad y para evitar una contingencia sanitaria mayor. Esto se que tampoco lo comprenden, en repetidas ocasiones he escuchado algo más o menos como esto: “¡Tamaño agujero y no atinarle al baño, no entiendo, en verdad no lo entiendo!”. Para que lo entiendan, sepan que el acto masculino de “hacer pipí” no se parece en nada a lo que ustedes mujeres conocen. Mientras ustedes hacen un chorrito insignificante, nosotros emitimos algo ligeramente más parecido a una fuente de Las Vegas. Ahora bien: jamás he escuchado a un hombre quejarse porque su mujer “no vuelve a subir el asiento del baño”. Suena algo estúpido, ¿verdad? Creo que la lógica es idéntica.


“Luego no vas a comer…”

Hay algo de programación en todos y las convenciones al comer siguen este patrón. Conozco gente que no come ensalada si es que ya llegó al plato fuerte…como si tu capacidad de disfrutarla se esfumara al tocar la carne. Con el postre este patrón lo encuentro más molesto. Alguna vez mi papá me regañó por estarme zampando unos choco roles ANTES de la comida de la tarde, con el pretexto de que “luego no vas a comer”. Yo tenía alrededor de 14 años. A una edad en la que me tragaba 15 tacos al pastor sin engordar y sin la ayuda del Pepto o el Melox, creí que preocuparse por que no iba a comer eran ganas de chingarme nomás porque sí. La verdad es que muchísima gente tiene un problema con comer dulce antes que salado al medio día. Ignoro la lógica detrás de esto, pero yo creo que lo mejor es comer lo que se te antoje y cuando se te antoje. ¿Qué luego quizá te llenas de dulce y no disfrutas el resto de la comida? Puede ser, pero al menos te comiste lo que quisiste y como lo quisiste.


Huevos con jamón para cenar.

Siguiendo con la comida aquí encuentro algo que me parece mucho más cómico. Hay personas que al escuchar o saber de alguien cenando algo como “huevos con jamón” o bebiendo un buen vaso de leche a la “hora de la comida” pone cara de asco como si le hubieras dicho que te gustaba cenar caca de perro. Cuando les pregunto que por qué la viva expresión de desagrado, la respuesta me deja todavía mas atónito: “es que los huevos y la leche VAN por la mañana…” Esto para mí todavía es una incógnita mayúscula: de acuerdo a este razonamiento la calidad, el gusto y el sabor de los alimentos va en función del momento astronómico en el que te encuentres. Así los Hot Cakes, los huevos al gusto, la leche y la fruta con yoghurt VAN por la mañana. Los molletes y las enchiladas suizas en cambio no, cualquier hora del día es buena para comer molletes o enchiladas. Gracias Sanborns por atreverte a retar a las leyes de la naturaleza.


Abrirle la puerta del carro a tu acompañante.

Esto es de caballeros. El abrirle la puerta del automóvil a tu cita o acompañante es señal de que eres un hombre a la antigua, conocedor de las diferencias y respetuoso del antiguo código de la caballerosidad. Más allá de si esta práctica debe de seguir o no, lo cierto es que el patrón de conducta es hacerlo mientras la estás cortejando o mientras empiezan a salir. Pero seamos honestos: no vas a abrir la maldita puerta del carro toda la vida. De hecho al dejar de hacerlo todo lo que lograste o creíste haber logrado se desvanece, dándole a la chica una oportunidad de contrastar “al viejo tú” con el “verdadero y ordinario tú”. Abrir la puerta de tu cita es un convencionalismo que los hombres debiéramos abolir…ahorraríamos muchísimo drama más adelante. Pero eso sí: es regla que si estás quedando bien, DEBES de abrirle la maldita puerta.


En el baño de hombres.

Este lugar es abrumador de tantas reglas no escritas. Había por ahí un correo electrónico que circuló hace años con algunas de estas observaciones, lo recuerdo porque son verdades. Para empezar si eres hombre y entras al baño público siempre procurarás dejar un espacio libre para pintar tu raya con el que despacha al lado y solamente te pondrás exactamente al lado cuando el baño esté tan lleno que la situación lo justifique. Segundo: si entras a orinar, nunca entrarás saludando o haciendo conversación, esto es totalmente inapropiado. Si de casualidad haces contacto visual con alguien más, la forma indica que un movimiento afirmativo de cabeza ligero a manera de reconocimiento es más que suficiente. Tercero: si el urinal es una pila y no tiene separadores, la mirada deberá siempre ir siempre levantando la barbilla ligeramente o bien, si el espacio lo amerita: totalmente concentrado en tu negocio. Jamás volteas a los lados, no. Jamás volteas al techo tampoco, porque de hacerlo corres el riesgo de salir insultado como yo, con un chiste que vi en la parte alta de una pared de un “Pub”: “Why are you looking up, are you ashamed?”


Héctor Daniel

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L
completamente de acuerdo, sobre todo en la parte de las comidas... varias veces me he llevado una mirada de \"estas loco\" por parte de un mesero o un amigo por pedir mis hot cakes o chilaquiles en algún restaurante a la hora de la comida... <br /> <br /> además tb es padre desayunar cerveza (solo cerveza).... jaja
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M
Hola Héctor! Me pareció muy interesante este devaneo último y sí, tienes razón, es grandemente cultural. Sobre el asiento del excusado, no sé si nuestra relación es realmente igualitaria o somos tercos como mulas, pero en VERDAD tenemos discusiones de por qué no subo el maldito asiento... Hemos llegado pues a la conclusión, de que bajamos todo lo posible en el excusado después de utlizarlo: asiento, tapa y el posible trique perdido, así que nadie sale librado de utilizar nuestros musculitos queramos o no. Y de la maldita puerta, como con cariño la llamas, es cierto: recientemente se le ha quitado a mi marido esa hermosa costumbre. Pero ni modo, con que me la abra está bien, tengo los brazos suficientemente largos pa cerrarla. No can do.<br /> Un abrazo!
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H
<br /> <br /> ¡Hola Maaret! Me encanta saber que incluso del otro lado del mundo se viven estas cosas, a veces pienso que el costal de mañas y pensamientos macabros... ¡soy yo! Me alivia saber que no<br /> estoy enfermo  :D Jaja!<br /> <br /> <br /> Te mando un abrazo, cuidate mucho y nos mantenemos en contacto Y si alguna vez lees mi blog y no estás de acuerdo, házmelo saber, me fascina recibir ideas y retroalimentación de la mejor<br /> <br /> ¡Saludos!<br /> <br /> <br />  <br /> <br /> <br /> <br />