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El blog de Hector Grave

Segunda Carta al Señor Presidente de la República

4 Enero 2017, 15:00pm

Publicado por Hector Grave

Hace un momentito descubrí, junto con el resto de nuestro México, que Don Luis Videgaray regresa a su Gabinete, Señor Presidente, ahora como flamante Secretario de Relaciones Exteriores. El periódico no dice mucho más, simplemente que acaba de ser confirmado, que a la Señora Ruiz Massieu le dio usted las gracias “por su compromiso con México” y nada más.

Cabe mencionar que el titular en pantalla (versión digital) va acompañado de otro artículo donde el payaso ese ahora convertido en Presidente Electo de su país se congratula de una decisión de Ford Motor Co., comunicada ayer, de revertir una inversión millonaria en México. Mediático como es, naturalmente la medalla de la victoria se la cuelga él y es solo de él.

Debajo de esta nota (que no leeré) discretamente dice que el peso volvió a perder valor frente al dólar y alcanzó un tipo de cambio nuevamente histórico (por supuesto, lo de arriba va junto con pegado).

A la derecha de esta nota, dice aquí, que los camioneros en Guadalajara simplemente se negaron a circular (en protesta por el infame “Gasolinazo”, dicen ellos) y viene acompañada de una foto de gente subiendo a una pick-up patrulla de alguna de las decenas de corporaciones policiacas que tenemos (que admitiré que en su patetismo da gusto verlos hacer algo útil y práctico para servir a la población que dicen servir).

En la nota de más abajo, misma plana, todavía había ecos de las recientes marchas en todo el país. En algunas ciudades las imágenes mostraron un verdadero desmadre. Casetas de cobro de autopista tomadas, gasolineras bloqueadas, palacios de gobierno en edificios históricos y coloniales horripilantemente remodelados (como todos) hasta la madre de gente gritando consignas y groserías, palabras y cosas casi todas sin sentido pero todas mucho muy sentidas y por lo tanto válidas, no se confunda, que no es lo mismo.

Todo esto, Señor Presidente, en una sola pantalla.

Para dar anuncios tiene usted un pésimo “timing”.

Porque muchas cosas no son “su culpa”, lo entendemos algunos (los menos, tristemente para su causa y la de todos, si es que la suya es la de todos, porque su accionar no nos lo dice a ninguno) pero sentado en un barril de pólvora se pone usted a dar anuncios y mensajes como estos. Si tiene o no Usted razón, o si su amigo del alma Don Luis Videgaray es la persona correcta para lidiar con el payaso que pronto será el hombre más poderoso del mundo es irrelevante justo hoy.

Luego nos pidió a todos, como sociedad, “comprensión” ante el mentado “Gasolinazo”. En términos políticos comprendo que esto es lo más cercano que recibiremos todos a “una disculpa” pero tampoco es este el mensaje que le quiero yo transmitir, Señor Presidente. Así que intentaré enfocarme:

La gente está MUY encabronada Señor Presidente.

Con la situación, con el vecino, con el tipo de cambio, con el “IEPS” (aunque los más apenas hayan descubierto que existe y muchos todavía no tengan idea), con su desempleo, con el camión que decidió no circular por sus huevos, con el crimen organizado en la calle, con lo que cuestan los servicios básicos....

Pero sobre todo, y aquí viene quizá lo durísimo de asimilar:

Con Usted.

Yo no sé si yo estoy encabronado con Usted. No lo creo, no me alcanza para estarlo. Más bien, y léalo bien: tengo roto el corazón.

Me lo ha roto usted, desde el primer día y hasta hoy.

“¡Qué puto!” quizá, va usted a pensar. Pero al menos yo tengo los huevos de decirle la verdad.

Me queda claro que Usted se percibe valiente al saber que a nadie le gustan las decisiones del Gobierno que usted encabeza. ¿Será eso valor? Tiene usted más facha de mártir en el mar del sin sentido a su alrededor.

Hace algunos meses, cuando invitó al payaso ese a nuestra casa a una visita de Estado, le urgía yo a que por el amor de Dios nos diera una victoria. Bien dada. Era una oportunidad magnífica. Y se fue. Si Videgaray “tenía razón” en que Trump iba a ganar es irrelevante, Señor Presidente, porque nos confirmó usted ante el mundo y a nosotros que somos un estado agachón.

¿Y nuestra victoria?

Nos URGE una victoria. Una victoria que nos confirme que las cosas están jodidas pero al menos que el que lleva las riendas tiene los huevos de dar golpes y que se morirá dándolos porque por sus venas corre la sangre de la raza de Pepe El Toro. ¡Con lo que nos gusta Pepe El Toro! Incluso los que dicen despreciarlo lo aman, porque el mexicano valora como ninguno la lucha con arrojo contra la adversidad. Por eso festejamos la pendeja Batalla de Puebla, porque “le ganamos al ejército más poderoso del mundo”. ¿A quién le importa que nos hayan puesto una putiza inmediatamente después y que hayan puesto su mamona bandera en el Corazón de México? ¿Que el gobierno haya tenido que huir de Palacio? ¡Si les pegamos! ¡Así como estábamos, pobres y jodidos, al mejor ejército del mundo!

Y ahí está la cara de Zaragoza en los billetes de a 500 pinches pesos.

Verá Usted, las victorias a su alcance seguían abundando solamente era cuestión de que deseara usted tomarlas:

¿Conoce Usted al cerdo ese de nombre Javier Duarte? A este había que mandarle a la Marina y hacer un espectáculo como ninguno. Helicópteros grandes de asalto (pero de los buenos, debemos de tener aunque sea unos dos, yo creo), marinos a rapel entrando a una de sus mansiones, sacándolo esposado y en calzones, llevarlo a la plaza de la ciudad – o al puerto ahí frente al Café de la Parroquia, para que todo mundo grabara y transmitiera el evento con su celular – y poner a un hombre leal como al Federal Espartaco (aquél que SI sabe desocupar carreteras), a leerle en voz alta los crímenes de los que México le acusa. De paso habría que poner a alguien a soltar a los animales de las caballerizas ¿Se imagina Usted los caballos campeones finísimos y carísimos corriendo libres por las calles? ¡Le daría la vuelta al mundo!

¿Se acuerda Usted del INE y de su edificio nuevo ese de 1,400 milloncitos de pesos? Sí sí, ellos son independientes, usted no tiene injerencia ni autoridad y sin embargo: ¿No procedía reventarlos? ¿Criticarlos? ¿Forzarlos a amarrarse el cinturón, porque a la gente en la calle se le EXIGE lo mismo? ¿Mostrarse en desacuerdo? ¿Mostrar poquita vergüenza? ¿Un pinche Tweet? Por ahí leí que ahí van otros 3 y medio milloncitos en celulares nuevos. I-Phones 7 por supuesto, porque son muy necesarios. Y nadie les dice nada. Nadie les dice nada...

¿Se acuerda Usted de Humberto Moreira? ¿De Guillermo Padres? ¿De Rodrigo Medina? ¿No le suenan? Fueron Gobernadores. De todos los colores. Lo debieron de haber invitado a usted a comer en más de una ocasión. ¿De verdad no había manera de soltarles a los perros de caza y de mostrarnos a todos que sí hay vergüenza? En otros tiempos, estos hubieran sido fusilados en el acto.

Pero para hacer algo, para expresarse en contra públicamente, para colocar golpes aunque se esté consciente de que no se puede ganar, hay que tener “algo”. Eso que le gana a uno el privilegio de su rostro en los billetes de 500 pinches pesos.

Pero no es Usted material.

Es Usted en cambio, responsable único, por desgracia, del crimen más grave que se puede cometer en México, Señor Presidente:

La falta de huevos.

Esos que SÍ tenía Calderón al querer imponerse a la fuerza con resultados funestos. Esos que sin duda alguna expone con orgullo en público el Peje cada que agarra un micrófono para decir mamadas. Esos que el viejo chocho de Fox utilizaba tan pendejamente – de vez en cuando - antes de dárselos de vuelta a su mujer a guardar. Y así le podríamos seguir.

Curiosamente, el payaso que pronto será el hombre más poderoso del mundo TAMBIÉN parce que los tiene. Ignorantes, sin inteligencia, falsos, simplones y prepotentes. Pero grandes.

Es la combinación de los suyos con la ausencia de los de Usted, la que nos da terror.

 

 

Con el corazón roto y a título personalísimo:

 

 

Héctor Daniel Grave Cristerna

 

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F
Hijole amigo. Como quisiera que tu carta de veras la leyera el destinatario. Obviamente tu si tienes lo que a aquel le falta, pero mucho más importante es que le dices toda la verdad que jamás le llegará de todos los "expertos" que lo rodean.
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