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El blog de Hector Grave

Al teléfono

26 Marzo 2009, 11:42am

Publicado por Hector Grave

Al teléfono


Escuchar a una persona hablar por teléfono puede ser interesante. No me refiero a escuchar una conversación ajena (secreto y vergonzoso placer de muchos), sino a escuchar a alguien lo que dice mientras conversa telefónicamente con un tercero a quien la mayoría de las veces por las circunstancias no alcanzamos a oir.

Para empezar puede estar plagada de estupideces y descortesías comunicativas muy particulares. Me explico:

 

Persona A marca el número telefónico de casa de Persona B. En casa de Persona B contesta el teléfono la Persona C. La conversación fluye de esta forma:

Persona C (contestando el teléfono a la tercera llamada) : "¿Bueno?"
Persona A: "¿Quién habla?
Persona C: Pues yo....
Persona A: ¿Quién es yo?
Persona C: ¡Pues la Persona C! (con tono de relativa indignación en este punto por no haber sido reconocido...)

En la última semana he escuchado este mismo patrón varias veces. Vamos por partes:

1) Cortesía Elemental: Si la Persona A está realizando la llamada, ¿con qué valor llega exigiendo respuestas a preguntas tan directas? Un saludo SIEMPRE debiera ser introductorio. La gente que sin saludar inicia su conversación con algo tan directo como un "¿Quien habla?" es simplemente mal educada.

2) Respuestas estúpidas a preguntas no tanto: Cuando alguien al teléfono pregunta: "¿Quién habla?" responder con un seco y lleno de seguridad "YO" es de las peores pendejadas verbales que existen. Si a eso se le añade el tono correcto encima de todo esa persona se atreve a transferir la estupidez de su respuesta a quien pregunta, algo que por escrito se leería así: "¡Pues yooooo!".

3) Preguntas estúpidas como revire a respuestas estúpidas: ¿Quién es yo? ¿CÓMO? Es decir: ¿se trata de un cuestionamiento filósofico profundo o simplemente una manera muy ahorcada de expresar que no ecuentras tu lugar en este mundo? Lo mejor de todo es que por lo general ante una pregunta de este calibre la otra parte traduce y comprende per-fec-ta-men-te que le están pidiendo que se identifique, algo que ante el primer cuestionamiento (y el ÚNICO correcto de toda esta serie de eventos) simplemente no comprendió...

Otro elemento que he presenciado es cuando el que llama inicia la conversación con una pregunta totalmente innecesaria y además, digna de la peor de las burlas. Volvamos con Persona A y Persona C. En este caso Persona A está llamando a SU casa, y contesta Persona C:

 

Persona C (contestando el teléfono a la tercera llamada) : "¿Bueno?"
Persona A: ¿Dónde estás?
Persona C: En la casa

Ante una pregunta como esta dan ganas de contestar con una estupidez mayor para señalar el error:

Persona C: En Egipto...

Claro que con la tecnología telefónica de hoy en día el nivel de la pregunta aumenta o disminuye en función de su uso.

El teléfono es un aparato nefasto. Sirve, entre otras cosa, para dar seguridad. Estar aislado del mundo pega emocionalmente y saber que con levantar la bocina podrás interactuar con alguien más te reconforta. La mayoría de la gente alega que el teléfono es indispensable para "una emergencia", y tienen razón. Sin embargo su verdadero valor se lo da la gente más allá de su verdadera necesidad.

Somos esclavos del teléfono. Ejemplo claro: el teléfono suena en repetidas ocasiones y por alguna razón no lo pudiste alcanzar en los primeros tres timbres (algo que es considerado el límite superior de lo razonable para contestar). Te llenas de angustia ligera. ¿Y si no alcanzo a contestar? Llegas al final de cuentas, pero agitado y casi arriesgando tu integridad física para hacerlo. Encima de todo del otro lado de la línea hay un imbécil que se atreve a recibirte con un "¿Por qué no contestas?"...Nunca he visto a nadie partirse la madre por abrir la puerta cuando alguien toca el timbre en cambio.


Héctor Daniel





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A
jajajaja buenisismo
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