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El blog de Hector Grave

Los perfectos opuestos

23 Abril 2009, 14:22pm

Publicado por Hector Grave

Los perfectos opuestos


Conforme avanza el tiempo y me hago más viejo (¿más sabio?) me doy cuenta que poquito a poquito me vuelvo más melindroso. Creo que es natural de la condición humana, de hecho es lo que nos lleva a ser condescendientes con los ancianos cuando se ciclan con una idea o un punto que simplemente no tiene valor ni validez, excepto el de tener la razón, cosa que para ellos es muy relevante. Todos hemos cedido ante un viejito ciclado en un hecho que no ocurrió, o una anciana  tratando de dar coherencia a un recuerdo compuesto de varios que por formación y veneración a sus años, sus canas y arrugas no discutimos y dejamos pasar. Pero en ellos es normal y aceptable. ¿Hasta dónde lo es en mi, a mi edad, en mi juventud?

Adrianita por el contrario es el perfecto opuesto. Ella es tan sencilla que por su lado se dedica no a observar a qué hora algo está fuera de lugar o qué le va a molestar, sino a poner situaciones regadas por ahí que retan a los individuos con un padecimiento como el mío. Su visión de la vida diaria es tan feliz y natural, que atropella el detalle sin importancia que un sujeto como yo eleva a asunto de prioridad nacional. El otro día por ejemplo caminando por la casa me encontré un par de vasos semi vacíos en dos habitaciones, un platito, un tenedor y lo más curioso: una cuchara en otro lugar, lejos del plato y los vasos, simplemente puesta por ahí casualmente....¿CÓMO? ¿Qúe no venía la cuchara con alguna taza por ejemplo, o con el platito de postre que me encontré en la recámara? ¿Qué fenómeno sobrenatural ocurrió para que acabaran todas las piezas de manera tan aleatoria? La respuesta es Adrianita, of course. Despues de observarla ampliamente durante dos años de ardua experimentación vivencial, no tengo más que dos hipótesis:

1) Adrianita camina por ahí con objetos en sus manos y a medio camino olvida que los trae consigo...al descubrirlos y no encontrar sentido a su tenencia decide deshacerse de ellos posándolos en el primer lugar que encuentra olvidandose de todo el asunto en ese mismo instante....sospecho que pudiera ser un padecimiento de la memoria, pero no tengo aún evidencia suficiente...

2) Adrianita es en realidad una genio mente criminal en potencia que en las noches cuando no la veo mientras duermo recorre la casa regando objetos que no corresponden con las habitaciones donde se encuentran mientras imagina mi cara al descubrirlos con una sonrisa maligna, dejando así un platito en el buró, un tenedor junto al lavamanos, un bote vacío de Gerber (MR) en el cuarto de TV y un trapo de cocina donde van las toallas del baño....

Otra perla de la vida diaria me llega todas las noches en cama. Mi rutina para acostarme a dormir involucra una transacción que implica quitarme la ropa (por cierto que extrañamente me ha dado por bajarme los pantalones a "media asta" sin haberme quitado los zapatos antes, lo que me obliga a sentarme a quitarmelos para poder terminar con los pantalones...en fin), ir al vestidor y ponerme la pijama, lavarme los dientes y de ahí a la cama. Una vez en la cama no debe haber NADA más que mi persona y mi sueño. Con Adrianita por otro lado el ritual además de no tener un orden pre establecido implica también varias alternativas como lo son ir por una pijama nueva mientras la anterior está todavía en uso, no recoger el pijama anterior que en teoría "se guarda" debajo de la almohada (¿por qué debajo de la almohada?) y dejar varias prendas de ropa en un espacio de 3 metros que implica la distancia entre la cama, el vestidor y el cesto de la ropa sucia...el resultado de todo esto se experimenta a plenitud a la mañana siguiente: amanezco rodeado de prendas de vestir extrañas que por alguna razón "van" en la cama simultaneamente con nosotros mientras dormimos, me pico las costillas con alguna diadema o broche para el cabello al darme la vuelta (que NUNCA vi una noche antes ¿de dónde salió?) y en un mal movimiento el control del "Sky" voló por los aires aterrizando estrepitósamente (por cierto, felicidades a los de "Sky" por proveer equipo a prueba de semajantes señores chingadazos). Añadele un bebito recién levantado y hambriento a la mezcla y tienes una bellísima mañana en la familia Grave Reyes. ¿Que tenían que hacer tantos objetos extraños en la cama? Lo ignoro. Ella también. El niño también.

Tengo más: yo ronco como tractocamión, ella rechina los dientes. Yo cierro todos los botes y botellas de la despensa de manera periódica, ella los deja abiertos para que la próxima vez que necesite la Salsa Valentina ahorrarse la fatiga de destaparla. Yo procuro nunca andar descalzo - ella cree que es Pocahontas...

Y la lista sigue y sigue...y me encanta.

Que chulada de matrimonio. ¿Qué sería de mi existencia sin un contrapeso tan adorable y lleno de monerías? Porque aquí el extraño soy yo, el maniaco, mañoso, melindroso y "picky" soy yo...y ella es todo lo opuesto, normal, sana, dulce y transparente. No cabe duda que nacimos para estar juntos. Que buena combinación. Los opuestos se llevan bien y sí pueden ser perfectos.


Héctor Daniel





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